
En la Paternal, el Globo perdía 1 a 0 con Argentinos, pero lo dio vuelta a partir del oficio de Matute Morales y Roly Zárate; Vargas abrió el marcador y luego anotaron Martínez y Montiglio.
No es nueva la función que cumple Darío Ocampo al surcar el costado izquierdo. Su rol a veces parece en extinción en el fútbol doméstico. Fue Ocampo el que activó la apertura del marcador, con una habilitación a Vargas, que estaba habilitado por Filipetto. El delantero uruguayo definió fuerte, como asegurando el grito de gol.
En desventaja, Huracán se despojó de sus temores y tomaron la manija algunos de sus hombres de mayor oficio, jugadores de mil batallas, como Matute Morales y Roly Zárate. El empate llegó ayudado por el azar, tras un rebote que le quedó a Mariano Martínez en el corazón del área solamente para empujar a la red.
Si la igualdad desorientó a Argentinos, el segundo tanto del Globo, anotado por Montiglio, dos minutos después, fue una suerte de golpe de knock-out. A esta altura, Huracán ya se había adueñado del poder de la pelota y gobernaba el juego a su antojo, con el viento a favor de jugar con un hombre de más.En La Paternal, el campeón estrenó su título con una derrota.
Huracán, con jugadores de oficio, supo reinvenatrse sobre la marcha y comenzar el Apertura con el impulso de la victoria.
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