
Vélez con una buena actuación, venció a Independiente por 1 a 0, con gol de Silva, que festejó arrojando chupetines a la platea local; el equipo de Liniers, que mantiene su base, fue muy superior a los Rojos, donde se presentó Garnero como DT.
No hubo equivalencias, en Liniers. La victoria de Vélez por 1 a 0 ante Independiente, con el gol de Santiago Silva, en el primer tiempo, quizá fue exigua por la diferencia que hubo en la cancha en favor de los locales, que comenzaron el Apertura de la mejor manera ante los Rojos, que, en la presentación de Daniel Garnero como DT, mostraron muchas fallas y terminaron con diez por la expulsión de Julián Velázquez.
Vélez dominó el partido desde el minuto inicial y puso contra las cuerdas a Independiente, que no hacía pie en la cancha. El equipo de Liniers pisaba fuerte en el medio y era desequilibrante en los metros finales apoyado en Moralez y Silva.
Tras un centro desde la izquerda de Moralez, Silva cabeceó al palo derecho de Gabbarini y anotó el 1 a 0. El uruguayo realizó un festejo especial y arrojó chupetines a la platea local, quizá como festejo del Día del Niño.
En el complemento, se mantuvo la impronta impuesta por Vélez, mientras Independiente se mostraba aún más impotente que en la etapa inicial. Para peor para los Rojos, a los 19 minutos, Baldassi expulsó por doble amonestación a Julián Velázquez, que le cometió dos infracciones a Silva.
Ante este panorama, sólo restaba esperar por más goles de Vélez, cuya mayor falla quizá fue no ser más contundente para no tener que sufrir hasta el final por sólo haber conseguido la mínima diferencia. Sin embargo, el equipo de Garnero poco hizo para llegar el empate. En Liniers, Vélez mostró sus credenciales y sus convicciones para pelear por el título.
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