sábado, 18 de septiembre de 2010

Con ustedes, la "familia velezana"

Lo primero que debo aclarar, al referirme a los incidentes desatados al término de San Lorenzo-Velez, el sábado pasado, es que repudio lo sucedido como también todo hecho de violencia que se produzca a raíz de un partido de fútbol. Ir a la cancha es la gran pasión de los argentinos y, esa actividad, debería ser siempre una verdadera fiesta popular. Pero sabemos que, lamentablemente, no siempre el fútbol es sinónimo de alegría.Algunos inadaptados, que de hinchas tienen muy poco, lograron que el famoso folclore futbolero se convierta en una triste e inexplicable guerra de camisetas. Lamentablemente son los hinchas genuinos, los que sienten verdadera pasión por sus colores, los que realmente pagamos los platos rotos.
Las sanciones que recibió San Lorenzo, que vimos plasmadas con una Platea Sur casi vacía, son un duro garrón que nos tendremos que comer muchos por culpa de muy pocos. ¿Qué pasaba si en vez de suspender una parte del estadio, le hubieran descontado puntos a San Lorenzo? En fin, lo ocurrido post partido con Vélez deberá ser un precedente para entender que amar a la camiseta azulgrana es algo muy alejado a agredirse con los hinchas de otros equipos.
Ahora bien, hecha la autocrítica, quiero dedicar el resto de las líneas a la gente del barrio de Liniers. Si querían que hablemos de ellos, ahí voy. En el ambiente del futbol se instaló a los hinchas del Fortín como la “familia velezana”, una hinchada sin barras. ¡Una gran mentira! Mentira, que fue alimentada por los propios dirigentes de Vélez y avalada por parte del periodismo nacional. En apenas seis fechas de este campeonato las carmelitas descalzas de Liniers protagonizaron hechos de violencia en varios partidos: con All Boys, River y San Lorenzo. El 13 de agosto pasado, inocentes hinchas velezanos se cruzaron feo en la confitería del club dejando varios heridos y uno de gravedad. Sigo retrocediendo en el tiempo y llegó al 18 de abril pasado. Esa noche, en Avellaneda , hinchas de Vélez combatieron con los de Racing durante buen lapso del partido, el cual estuvo detenido más de diez minutos por los incidentes desatados en , vaya casualidad, la popular visitante. Si nos retrotraemos al 1 de enero, día que Vélez cumplió su centenario, también encontramos una pagina negra en los hinchas de la V azulada. Esa vez, los fortineros protagonizaron una batalla campal con barras de All Boys, unos de sus clásicos junto a Ferro y Chicago.
Señores, no compremos más pescado podrido: lo de la “familia velezana” es un mito. No es más que otra de las grandes mentiras instaladas en el fútbol argento.
Ahora si, volvamos a lo del principio. Como periodista, socio e hincha del Ciclón repudio todo hecho de violencia y más si involucra y perjudica a nuestro club. Pero, a veces, también es necesario poner las cosas en su lugar.

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