El pase hacia atrás de Aguirre venía picando raro, es cierto. Por eso Orión le dio un primer toque antes de meterle el biandazo. Pero vaya uno a saber por qué, en lugar de revolearla intentó un segundo e innecesario jueguito, que -obvio- se le fue largo. Así, Bieler, que lo iba a atorar casi por obligación, no tuvo más que puntearla de derecha, por encima suyo. La pelota ingresó mansita, sin obstáculos. Pero no es por ese gol de Liga de Quito, verdugo del Ciclón en la Libertadores 2008, que debe recordarse en el peor de los sentidos a nuestro ex-arquero.
Mucho menos por el tanto que se comió allá en Ecuador, siete días después (un tiro desde larga distancia de Manso que se clavó en el medio del arco). Tampoco por su infalibilidad para arrojarse, una y otra vez, a la punta opuesta a la que iba la bocha en la tanda de penales que definió la llave.
Con la complicidad de una dirigencia permisiva hasta límites pusilánimes, la verdadera responsabilidad de Orión en esa eliminación fue haber liderado la discusión por los premios post-8M, puja que se extendió hasta bien entrada la madrugada, horas antes del partido de ida, y que caldeó los ánimos de un plantel más preocupado por una dádiva monetaria que por la Gloria.
Sin ser hincha de San Lorenzo -simpatiza por Midland e Independiente- Agustín Orión sabía perfectamente qué significaba la Copa para el pueblo azulgrana. Lo sabía porque se crió en el club, donde -además de conquistar el único título de su carrera profesional- se formó como persona y aseguró el futuro económico propio y de su familia.
Como si esa herida no hubiera sido lo suficientemente profunda, unos meses después fue actor principal de la infame extorsión para reformular los premios durante el fatídico Apertura 2008, en el transcurso mismo del certamen, a costa de dilapidar la distancia de puntos que separaba a San Lorenzo de sus dos perseguidores (Tigre y Boca). Y, cual colmo de los colmos, volvió a encabezar una disputa interna en la Libertadores 2009, en la que los Cangrejos o Mercenarios -como bien fue bautizado el plantel- se volvieron a casa en primera ronda, sin mucho transpirar.
Muchas personas le hicieron daño a San Lorenzo a lo largo de su historia. Muchas, incluso, siguen ocupando roles dentro de la institución, por lo que habrá que echarlas con votos en diciembre. Pero estoy seguro de que si se elaborara un hipotético listado con sus nombres, en el rubro de los ex-futbolistas "Agustín Ignacio Orión" rankearía bien alto. Por eso uno celebra cuando lo ve fracasar en otro club. Por eso indigna que hoy parezca un gatito mojito quien supo pelear como fiera por un mango más. Por eso este domingo se lo recibirá como se lo recibirá. Por eso, para él, no habrá olvido ni perdón.
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